Cómo el famoso SELFI del MACACO le costa la carrera a un fotógrafo

El famoso monkey selfie es una de las imágenes más populares de la red porque muestra a un macaco negro.

La imagen del macaco negro fue descargada 50 millones de veces, pero su popularidad se convirtió en una pesadilla para el fotógrafo que concibió su creación.

Dave Slater, el fotógrafo británico que se atribuyó los derechos de autor de las imágenes del macaco negro, actualmente está lejos de estar contento: tiene graves problemas financieros tras gastar sus ahorros en defender sus derechos en los tribunales y piensa en poner fin a su carrera. Afirma que no está “motivado para salir otra vez y tomar más fotos”, según cita sus palabras The Telegraph. 

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“Mi vida está arruinada”

“He gastado miles y miles de libras en abogados, estoy perdiendo ingresos y me está deprimiendo. Cuando pienso en toda la situación, realmente no creo que valga la pena. Todo lo que hice para tratar de destacar la difícil situación de los monos ha destruido mi vida privada. Mi vida está arruinada”, lamenta Slater desde su casa en Chepstow, en el este del Reino Unido.

La historia tras la foto

Las instantáneas con el famoso mono, incluso un par de sus selfis, fueron tomadas en el 2008, cuando Slater se encontraba con su guía en las junglas de Indonesia para fotografiar varias especies amenazadas. Allí tuvo la enorme suerte de hallar a un grupo de 20 monos. Antes del viaje había pocos registros visuales del macaco negro (macaca nigra), especie que solo se puede encontrar en dos islas del país.

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El británico tardó un día para ganarse la confianza de los macacos. Al darse cuenta de que a los animales les agradaba tocar sus pertenencias, Slater instaló la cámara para que los monos pudiesen tomarse las fotos. Fue precisamente lo que pasó. La fotografía se hizo viral y se publicó en numerosos medios de comunicación. Más tarde, varias organizaciones, entre ellos Wikipedia y PETA, negaron los derechos de autor del fotógrafo y afirmaron que pertenecen al macaco.

Por su parte, Slater aseveró que las imágenes le pertenecen, ya que fue suya la idea de dejar que los primates se tomaran las fotos, también dice que eligió el ángulo, el tipo de lente,  e incluso la hora del día para contar con mejor iluminación. Lo anterior sin tomar en cuenta los gastos del viaje que había emprendido y el equipamiento usado.

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