El fantasma más famoso de Ohio

El fantasma más famoso de Ohio.

Margaret Shilling, es conocida hoy como el fantasma más célebre de Ohio. Aunque la mancha de su cadáver permanece a resguardo de los curiosos, no hay semana en que algún grupo de  adolescentes no trate de colarse en el edificio para observarla de primera mano. Y, por supuesto, circulan todo tipo de rumores sobre su carácter sobrenatural, como que aquellas personas que la tocan sufren una maldición y acaban suicidándose. Pero ¿quién era en verdad Shilling? Y ¿qué sucedió el mes de diciembre de 1978 en que desapareció?

Como explica Aliston Stine, que ha firmado un extenso reportaje sobre el suceso en ‘Pictorial’, los datos que conocemos de la vida de Shilling son escasos, entre otras cosas porque sólo la familia puede acceder a su historial médico y nada han revelado sobre el asunto. Sabemos, eso sí, que Shilling era una interna de larga estancia en el hospital, en el que debía llevar años por sufrir “demencia”; además, era sordomuda, condición que, incluso a finales del siglo XX, podía ser razón suficiente para acabar encerrado en un hospital mental.

Al margen de estos pocos detalles personales, toda la información veraz sobre el suceso la conocemos por las historias que narró la prensa local tras su desaparición. En aquella época, muchos de los pacientes del frenopático tenían permiso para vagar libremente por el hospital y sus jardines durante el día. Ocasionalmente, algún paciente se perdía en el bosque o se quedaba a dormir en el jardín, pero siempre aparecían. Pero una noche de diciembre, en uno de los inviernos más duros registrados nunca en Ohio, Shilling desapareció, y nadie fue capaz de encontrarla.

Supuestamente, el personal del manicomio la buscó repetidamente por todo el recinto, pero no apareció. Algunos creían que se había suicidado, preocupándose de que nadie la encontrara. Estuvo desaparecida más de seis semanas. Pero en enero de 1979, un miembro del personal de mantenimiento encontró su cadáver: estaba en medio del suelo en una habitación del ático, donde supuestamente ya habían buscado a la desaparecida. Su cuerpo estaba desnudo y sus ropas estaban apiladas sobre el alféizar de una ventana.

Tras levantar el cadáver, los allí presentes vieron que se había formado una mancha. Los operarios del sanatorio trataron de borrarla, rascando el suelo de cemento. Pero fueron incapaces de acabar con ella. 40 años después la mancha sigue siendo perfectamente visible.

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