Erik Weihenmayer, el primer ciego en subir el Everest

Si subir el Everest es una aventura repleta de riesgos para los más experimentados escaladores, que lo haga por su propio pie una persona ciega es simplemente alucinante.

Weihenmayer, nacido en Nueva Jersey en 1968, tenía apenas cuatro años cuando le diagnosticaron retinosquisis, una enfermedad bastante rara que provoca la pérdida progresiva de la vista. Cuando tenía solo 14 años, Erik ya estaba completamente ciego, “tenía miedo de no poder participar en la vida como todo el mundo”, dijo a los medios hace unos años.

Poco después de quedarme ciego recibí un boletín en Braille sobre un grupo que estaba contactando a los niños ciegos para escalar rocas”, recordaba Weihenmayer. “Pensé para mí mismo, ¿quién estaría lo suficientemente loco como para llevar a un niño ciego a escalar? Así que me inscribí”.

Después de graduarse en la universidad, Erik se convirtió en profesor y se unió al Arizona Mountaineering Club, pasando su tiempo libre escalando. En 1995 llegó a la cima del monte Denali, el pico más alto de América del Norte. Según Weihenmayer:

Después de esta hazaña tan estimulante, decidí que quería comprometerme con una vida como aventurero a tiempo completo.

Y así fue. Erik pasó a escalar tres más de las siete montañas más altas del planeta (las “Siete Cumbres” o las montañas más altas de cada continente) antes de fijar su objetivo en la “cima del mundo”, el Monte Everest en 2001.

No obstante, no fueron solo los obstáculos físicos a los que tuvo que hacer frente Weihenmayer y su equipo. También tuvieron dificultades para reclutar guías Sherpa, debido al riesgo percibido de trabajar con un escalador ciego.

ciego

Sin embargo, una vez que llegó a Katmandú, los lugareños estaban tan sorprendidos por la facilidad con la que se movía que pensaron que en realidad estaba mintiendo acerca de ser ciego. Después de convencerlos de que no era ninguna broma y que era físicamente capaz, los sherpas aceptaron.

Pero Weihenmayer no era un aprendiz que simplemente estaba decidido a alcanzar el pico más alto del mundo. Había estado escalando durante 16 años y, lejos de ser un obstáculo para sus compañeros de equipo de escalada, a menudo había sido él quien les había ofrecido ayuda.

Tal y como contaron en su momento, aquel viaje a la cima fue una experiencia que cambió a la expedición entera. Los miembros del grupo se turnaban para guiar a Weihenmayer a través de las brechas y grietas, gritándole las instrucciones. Con todo, fueron las propias habilidades de resistencia y alpinismo de Erik las que le aseguraron llegar la cima, lo cual hizo el 25 de mayo.

Entonces sí, Erik Weihenmayer se convirtió en la primera persona ciega de la historia en coronar la cima del Monte Everest. No solo se había unido a las filas de los pocos que habían estado en el punto más alto del planeta, sino que también había callado las bocas de los que creyeron que se trataba de algo imposible.

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