Los sueños no tienen significados ocultos

Desentrañar los sueños y su significado ha sido uno de los grandes empeños de la ciencia y la religión.

¿Cómo interpretar esas escenas y episodios que nos pasan por la cabeza cuando dormimos?, ¿tienen algo que ver con nuestros problemas y situaciones cotidianas? Pese a la dificultad de la tarea, hay investigadores empeñados en resolver este misterio.

Un equipo científico del laboratorio Nokia Bell, en Cambridge, ha desarrollado una técnica de procesamiento de lenguaje natural. Según ellos, esta máquina es capaz de analizar y cuantificar los sueños de forma automática. Las conclusiones de sus investigaciones apuntan a que los sueños son simples continuaciones de lo sucede en nuestra vida diaria. Sin significados ocultos o profundos.

Los estudiosos del sueño llaman a esto “la hipótesis de la continuidad”. Según esta teoría, nuestros sueños reflejan lo que experimentamos en la vida real. Y es por eso que, aseguran, esta nueva herramienta podría ser muy útil para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades mentales.

Procesamiento automático

El equipo de Nokia Bel ha analizado, con su nuevo aparato, más de 20 000 sueños de personas muy distintas. En la muestra había veteranos de guerra, empresarios, estudiantes, artistas, ciegos…Los investigadores han descubierto un modo de clasificar los sueños mucho mejor que el utilizado hasta ahora, la escala “Hall and Van de Castle”.

Esta escala es una sofisticada herramienta que contempla más de 150 variables del sueño. Este código clasifica los sueños según los personajes que aparezcan, su forma de relacionarse y la trama que construyen. La única pega que tiene es que todo este proceso ha de hacerse manualmente, lleva mucho tiempo codificar y clasificar un sueño según este criterio.

La nueva herramienta desarrollada en el laboratorio de Cambridge resuelve este problema, pues permite procesar automáticamente el lenguaje de los sueños. De cada informe de un sueño, la técnica extrae una serie de nombres para identificar personas, animales, personajes de ficción y verbos. Luego clasifica sus interacciones en términos de “interacciones amistosas” o “actos de agresión”.

Los resultados arrojados por la investigación sugieren que en el futuro será posible diseñar tecnologías que permitan analizar y cuantificar la “mente durmiente”. Para ello, ya están testando algoritmos que procesan los estados emocionales de los sujetos de estudio.

Fuente

Comentarios

comentarios