Estas mascarillas están fabricadas con agua carbonatada, su ingrediente principal aporta oxígeno al rostro. Cuando el producto se aplica sobre la piel se nota un leve cosquilleo que da paso al espectáculo: en cuestión de segundos pasa de ser una simple máscara a una espuma que aumenta sin control y su efecto es tan gracioso que los usuarios no pueden evitar hacerse un autorretrato para mostrar el resultado.

El producto se deja actuar durante unos siete minutos y se debe retirar con agua templada. A continuación, se recomienda aplicar un tónico para conseguir que la piel quede limpia, suave y relajada. La función principal de las Bubble Mask es limpiar los poros en profundidad y reducir su tamaño, así como reducir el exceso de sebo.

FUENTE