Inauguran el MUSEO de la COMIDA ASQUEROSA

La ciudad de Malmö, Suecia, abrió sus puertas al Museo de la Comida Asquerosa, donde el pase de entrada, de 18 euros, es una bolsa para vomitar.

El pene de un toro o un queso repleto de gusanos, son algunas de las recetas exhibidas en la galería, una exposición que estará abierta en un antiguo matadero de la ciudad hasta el 27 de enero de 2019.

La exposición creada por Andreas Ahrens, tiene como objetivo hacer que los asistentes “exploren el mundo de la alimentación” y se den cuenta de los “sesgos” culturales. Según el director, “el asco es siempre subjetivo y depende de con qué parámetros se ha crecido. Es como si nos hubieran adoctrinado”.

 Jugo de ojos de cabra y cabezas de conejo comparten espacio con quesos de Borgoña, langosta, caracoles y dulces corrientes de ciertas partes de Europa, creando un ecosistema gastronómico que impacta a los curiosos.

Este corrosivo recorrido culinario, toma entre media hora y dos horas.

“Creo que este es, de lejos, uno de los museos más interesantes que he visitado”, afirma Charlie Lam, una estudiante hongkonesa de 23 años.

El fundador del lugar “empezó reflexionando sobre los museos que no existen y que le gustaría visitar, lo que dio lugar a esto”, explica Ahrens.

Los 80 platos expuestos, pueden olfatearse, tocarse o comerse, de acuerdo con el gusto de los visitantes. Muchos de ellos son frescos, otros están presentes en video, como el corazón palpitante de cobra que debe degustarse en su sangre, una especialidad de Vietnam.

Algunos visitantes deciden comer algunos platos de la exposición como parte de una aventura personal, pero hay platos, como la sopa de murciélago, el estofado de cabeza de cabra o el alcohol de ratones que incluso los más valientes dudan en probar.

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