“WAITOMO”: las cuevas FLUORESCENTES de Nueva Zelanda

En las profundidades de los paisajes montañosos de la Isla Norte en Nueva Zelanda se esconde una increíble cueva que parece ser iluminada con luciérnagas, pero no son luciérnagas.

Los bichitos que logran darle este efecto cósmico a las cuevas de Waitomo son unas larvas de unos mosquitos que se alimentan de hongos y, en cuanto los huevecillos eclosionan, comienzan a tejer unas cuerdas de tela desde el techo de la cueva, lo cual da ese efecto fluorescente

Estas larvas se conocen como ‘glow-worms’ y miles de ellas habitan en los techos de la cueva que asemeja a un cielo estrellado de noche. Esta especie luminosa se llama ‘arachnocampa’ y se encuentra exclusivamente en Nueva Zelanda.

Las ‘glow-worms’ emiten un brillo azul verdoso que además de iluminar el techo, asemejándose a una noche estrellada, ilumina el río subterráneo de la cueva.

¿QUÉ CAUSA EL BRILLO DE ESTAS LARVAS?

Estos insectos producen un hilo parecido al de la seda, utilizado para atrapar moscas y otros insectos con el fin de ser capaces de cazar y, cuanta más hambre tengan, más brillarán.

Aunque, como todo en la naturaleza a veces puede ser asqueroso, lo que vemos que parecen collares de perlas cristalinas colgantes, son glóbulos de moco pegajoso que se extiende a lo largo de las fibras de la tela. Pero esto tiene un fin en específico, pues los usan para sentarse y esperar a su presa.

Estas cuevas fueron exploradas por primera vez en 1887 por el inspector inglés Fred Mace y el jefe maorí local Tane Tinorau. Sin embargo, los habitantes locales sabían acerca de las cuevas desde mucho tiempo atrás.

Los turistas comenzaron a visitarlas cuando Tinorau y su esposa comenzaron a dirigir giras y hoy, muchos de los guías turísiticos de las cuevas son descendientes de Tinorau y su esposa.

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