Los zapatos antivirus que hacen cumplir el distanciamiento

El rumano Grigori Lup, en Transilvania, elaboró los zapatos gigantes. Están hechos a mano y son de piel natural. Ha recibido encargos de Inglaterra y Canadá. Son No. 75.

Cada vez que hay una crisis importante, una pregunta se pone de moda: ¿cómo reinventarse? En la región rumana de Transilvania, un zapatero ha elevado esta cuestión a la categoría de arte para sobrevivir en medio de la crisis del coronavirus.

En marzo, a sus 55 años, Grigori Lup tuvo que enviar al paro temporal a sus diez trabajadores después de que se interrumpieran bruscamente los encargos.

“De repente, la gente dejó de entrar a mi negocio”, cuenta el zapatero a Efe desde su taller en la ciudad de Cluj.

Los teatros, óperas y grupos de baile populares que constituían el fuerte de la clientela de Lup vieron interrumpida su actividad debido a la prohibición de actos públicos decretada por las autoridades para contener la pandemia.

“Vi que no entraba nadie y me dije, basta, tengo que cerrar”.

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