Las partes de cuerpo humano que no son útiles

“Son rasgos o reacciones que a nivel evolutivo ya no necesitamos”, asegura el doctor Andrew Rochford en ‘The Daily Mail’ donde recoge las partes del cuerpo humano que no tienen ninguna utilidad para nuestra supervivencia ni salud y sin las que podríamos vivir perfectamente, pero ahí siguen.

1. Lo pezones (masculinos)

En línea con la batalla del doctor por señalar los rasgos físicos que a su entender “solo son un excedente”, en el cuerpo masculino, el joven artista Karim Boumjimar ha querido demostrar que los hombres pueden sobrevivir sin pezones. ¿Cómo? Por la vía rápida: tras quitarse los pezones, creyó buena idea subastarlos a través de Twitter al mejor postor. Su ‘obra’ demostró que físicamente, servirle no le servían para nada, aunque como bien de intercambio le funcionaron.

2. El apéndice

Ese pequeño órgano en forma de tubo que está unido al intestino grueso y se encuentra en la parte inferior derecha del abdomen, no lo necesitamos para nada: “Hubo una época en la que el apéndice ayudaba a digerir ciertos materiales vegetales que consumían los seres humanos, sustancias que nunca hemos vuelto a comer”.

3. Los senos paranasales

Algunos expertos creen que estas cavidades pueden influir en nuestra respiración, fonación y olfato, pero Rochford no: “Los senos paranasales solo son espacios llenos de aire en medio de la cabeza que pueden provocarnos terribles dolores de cabeza”. Aunque, ojo, encuentra que pueden resultar útiles para las personas cuyo cuerpo tengan cabezas de un tamaño fuera de lo normal “ya que pueden ayudarles a aligerar un poco de peso”, explica, suponemos, bromeando.

4. Los músculos que mueven las orejas

cuerpoAl contrario que en el resto de animales, para los que resulta de lo más útil mover sus orejas para captar mejor los sonidos ambientales, cazar o pillar por sorpresa a undepredador que les acecha, la posibilidad de mover las orejas, a lo sumo, sirve para que la gente se eche una risas contigo.

5. Las amígdalas

El hecho, es que estas extensiones de tejido linfoide situadas en la laringe son útiles para proteger la entrada de las vías respiratorias de la invasión bacteriana, pero sólo cuando somos pequeños, concretamente hasta que cumplimos los tres años. A partir de ahí, las amígdalas podrían incluso convertirse en el peor enemigo de nuestra garganta y sistema inmune provocando infecciones peligrosas como la que porta su propio nombre, amigdalitis.

6. Las muelas del juicio

Geniales para roer y arrancar la dura piel de animales recién cazados, la realidad es que las muelas del juicio hoy no son necesarias para el tipo de alimentos que consumimos. Por lo general, acaban desarrollándose en algún momento de nuestras vidas pero casi nadie sale indemne de este surgimiento. Se calcula que solo el 5% de la población cuenta con un juego sano de estos terceros molares.

7. Los lóbulos de las orejas

“¿Para qué pueden servirnos aparte de para ponernos pendientes?”, se pregunta algo exaltado el doctor, y razón no le falta la verdad. No, no sirven para nada en el cuerpo. De hecho, probablemente la evolución esté más cerca de ti de lo que crees: mira a tu alrededor, ¿cuántas personas ves con el lóbulo unido a la cabeza en lugar de quedar colgando? Pues de ese paso a que desaparezcan no queda mucho, y seguramente hayas contado a más de una de esos afortunados seres que para ti casi parecen del futuro.

8. El cóccix

Si comparásemos el desarrollo humano con una serie, está claro que el cóccix formaría parte del “en capítulos anteriores de la evolución de tu cuerpo”, pero de la primera temporada. Así es, hace milenios los humanos teníamos una especie de cola que nos ayudaba a mantener el equilibrio. Aunque a más de uno podría resultarle útil hoy en día para no andar dando tumbos tras una noche de excesos, lo cierto es que de aquella cola solo nos queda el cóccix, la última vertebra de la espina dorsal que no, no sirve para nada.

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